El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, ofreció disculpas a la población ante las filas de vehículos que persisten desde hace semanas en los surtidores del país para conseguir diésel y gasolina. La autoridad evitó señalar un plazo concreto para resolver el desabastecimiento debido al riesgo de incumplimiento, aunque afirmó que la institución trabaja en una respuesta estructural al problema.
Blanco atribuyó la crisis a diversas irregularidades detectadas en la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). De acuerdo con sus declaraciones, existen actos de corrupción tanto en el interior como en el exterior de la compañía, situación que frena la normalización del suministro de carburantes.
Esta postura oficial se suma a las declaraciones del presidente Rodrigo Paz, quien también reconoció retrasos en las medidas gubernamentales para regularizar la distribución. El mandatario calificó la situación del combustible como un tema prioritario en la agenda estatal y prometió intensificar las acciones oficiales para ordenar el sector.



