El Comité Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana resolvió declararse en estado de emergencia en respuesta al fin de la subvención al diésel dispuesto por el gobierno de Rodrigo Paz. La organización laboral rechazó de manera categórica la medida gubernamental al considerarla una agresión directa contra la economía de las mayorías trabajadoras del país.
Ante este panorama, la cúpula sindical convocó a un ampliado nacional de emergencia a todas las confederaciones, federaciones, centrales departamentales y regionales. La reunión tiene el objetivo de evaluar la coyuntura económica actual y definir las medidas de lucha social ante el nuevo escenario tarifario.
El llamado de la representación obrera surge en un contexto complejo, pues la Asamblea Legislativa Plurinacional amplió el estado de excepción en todo el territorio nacional. Dicha disposición legal prohíbe las medidas de protesta en el país, por lo que la dirigencia sindical definirá sus acciones futuras en medio de esta restricción legal.



