Los ministros de la Presidencia, Fernando Aramayo; de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco; y de Economía y Finanzas, Christian Morales, anunciaron un paquete de medidas económicas ante la retirada de la subvención al diésel. El plan incluye la entrega del Bono Pepe II a más de 2,9 millones de beneficiarios, con un presupuesto de 874 millones de bolivianos y un incremento del 50% respecto a su primera versión. Asimismo, contempla créditos productivos al 6% de interés anual para transporte, comercio y producción nacional, con un fondo de 800 millones de bolivianos.
La estrategia contempla el arancel cero para la importación de maquinaria, semillas y drones dirigidos al sector productivo, además de la ampliación del programa de Perdonazo Tributario para 200 mil contribuyentes. De forma paralela, el Ejecutivo ejecuta el Plan de Enlosetados en coordinación con gobiernos municipales, iniciativa que genera más de 18 mil empleos directos y 55 mil indirectos en el territorio nacional.
Las autoridades justificaron la suspensión del subsidio al diésel por el gasto anual de 2.600 millones de dólares que demandaba este beneficio. Según los datos oficiales presentados, más del 50% de la subvención beneficiaba a sectores de ingresos altos y solo un 7% a hogares de bajos recursos, además del desvío de combustible al contrabando. El Ejecutivo destinará los recursos ahorrados a la construcción de carreteras, hospitales y escuelas.



