El Gobierno promulgó el Decreto Supremo 5701, que autoriza exclusivamente a las refinerías instaladas en Bolivia a importar petróleo crudo para procesarlo en el país. La medida busca responder a la escasez de carburantes y a la menor producción hidrocarburífera nacional.
La norma establece que las refinerías deberán coordinar previamente los volúmenes de importación con el Comité de Producción y Demanda y cumplir los estándares de calidad definidos por el Ministerio de Hidrocarburos y Energías. Además, podrán comercializar directamente la gasolina y el diésel producidos a estaciones de servicio, mayoristas y grandes consumidores.
Los derivados del crudo importado se comercializarán bajo un esquema de oferta y demanda, mientras que la norma dispone la exención del Impuesto a la Especialidad de los Hidrocarburos y sus Derivados hasta diciembre de 2030. También permite la exportación de eventuales excedentes, previa autorización del Gobierno.



