El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pasó su primera noche detenido en una cárcel de Nueva York luego de un operativo militar ejecutado por Estados Unidos durante la madrugada del sábado, que incluyó bombardeos sobre objetivos estratégicos en Caracas y sus alrededores.
De acuerdo con reportes oficiales, comandos militares capturaron a Maduro y a su esposa y los trasladaron fuera del país en helicóptero, con destino final al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. En ese recinto, el mandatario enfrentará procesos judiciales vinculados a cargos de narcotráfico y terrorismo.
Imágenes difundidas por el gobierno estadounidense mostraron a Maduro esposado y bajo custodia de agentes federales en instalaciones vinculadas a la Administración para el Control de Drogas (DEA), tras su llegada a territorio norteamericano. La operación puso fin a su tercer mandato presidencial, previsto para el periodo 2025-2031.
Mientras en Venezuela persiste la incertidumbre sobre el control del poder, el Tribunal Supremo de Justicia dispuso que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de forma temporal las funciones presidenciales. En paralelo, el caso genera reacciones internacionales y debates diplomáticos sobre el futuro político del país y el manejo de sus recursos estratégicos.



