El conflicto comenzó después de que Lara suspendiera la sesión prevista para las 10:00 y la reprogramara para el sábado, debido a la ausencia de legisladores. Sin embargo, a las 10:33, el presidente del Senado, Diego Ávila, instaló la Asamblea y sometió a votación la nueva convocatoria, que fue rechazada por más de dos tercios de los presentes.
La Vicepresidencia calificó esa actuación como un desconocimiento del orden constitucional y sostuvo que Lara, como presidente nato de la Asamblea, mantiene vigente su convocatoria.
Por su parte, los legisladores cuestionaron al vicepresidente por suspender la sesión y reclamaron mayor puntualidad para el desarrollo de las actividades legislativas.



