Durante la oficialización de ascensos a nuevos generales de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana en el Palacio de Gobierno, el presidente Rodrigo Paz reconoció la delicada coyuntura financiera por la cual atraviesa el país. En su discurso, el mandatario comparó la capacidad exportadora minera de naciones vecinas como Perú y Chile con la situación nacional, a la cual definió como una economía «arrasada».
El jefe de Estado señaló que la nación debe encarar una etapa de recuperación sin la disponibilidad de los ingresos económicos de gestiones pasadas. Asimismo, remarcó la necesidad de reconstruir el aparato productivo e instó a relanzar la estructura económica estatal mediante un esfuerzo colectivo de toda la ciudadanía.
Finalmente, el gobernante denunció la existencia de ataques internos y externos orientados a desestabilizar a su administración, los cuales atribuyó a sectores que ejercieron el poder durante dos décadas. Frente a este panorama, emplazó a los actores políticos a sumarse al proceso de transformación o dar un paso al costado.



