La escasez de diésel en Bolivia es un problema estructural que se arrastra desde 2015 y cuya solución podría tardar al menos siete años, según René Martínez, economista de la Fundación Jubileo.
Martínez atribuyó la situación a la falta de inversiones para reponer reservas de hidrocarburos y a los desequilibrios macroeconómicos. Advirtió que la falta de combustibles afecta a la producción y al conjunto de la economía.
El economista también señaló que la subvención presiona el déficit fiscal y consideró necesario reducirla, además de revisar el gasto público y las empresas estatales. Explicó que la recuperación del sector hidrocarburífero requiere una nueva política y un periodo de maduración cercano a siete años.



