El Gobierno intervino una estación de servicio en Mapiri, La Paz, donde se detectó la venta de gasolina a Bs 8 el litro, por encima del precio regulado de Bs 6,96. Además, reportó una merma aproximada de 37.000 litros de diésel y precintó el surtidor tras detectar otras irregularidades.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, señaló que la estación intentó justificar las diferencias como “ajustes contables”, pero afirmó que la explicación no correspondía con la magnitud de la irregularidad. También se detectaron interrupciones en la señal GPS del vehículo que trasladaba el combustible desde la planta de Senkata.
En Pailón, Santa Cruz, se intervino un centro de acopio ilegal donde dos personas almacenaban combustible en recipientes plásticos, turriles y otros contenedores para revenderlo. Se decomisaron 2.500 litros y se informó que algunos productores llegaban a pagar entre Bs 16 y Bs 20 por litro.



