El excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, abandonó el penal de San Pedro en La Paz el viernes por la noche para cumplir detención domiciliaria. El militar obtuvo este beneficio tras el pago de una fianza de 200 mil bolivianos, el registro biométrico y la verificación de su domicilio. La Justicia concedió esta medida cesatoria luego de que el acusado permaneciera recluido desde el 29 de junio de 2024, inicialmente en el penal de El Abra en Cochabamba.
A su salida del recinto penitenciario, Zúñiga difundió un video en redes sociales donde calificó su encarcelamiento como injusto y afirmó que lo utilizaron como un trofeo político. Asimismo, el exoficial solicitó a las autoridades judiciales un proceso independiente y sin politización. En su mensaje, pidió un trato imparcial para los demás uniformados implicados en la investigación, a quienes la institución retiró sus salarios y aplicó sanciones drásticas.
La investigación penal comenzó el 26 de junio de 2024, fecha en la que Zúñiga encabezó un despliegue militar en la plaza Murillo, acto que el Gobierno de Luis Arce catalogó como un intento de golpe de Estado. Actualmente, el exjefe castrense permanece en su vivienda junto a su familia, mientras que otros 22 militares también enfrentan procesos judiciales por su presunta participación en aquellos hechos.



