La marcha indígena que partió desde Pando llegó este sábado al municipio de Caranavi tras casi dos semanas de recorrido, en rechazo a la Ley 1720 y a la escasez de diésel. La movilización se fortaleció con la incorporación de al menos 300 marchistas en San Ignacio de Moxos y prevé continuar su avance hacia la ciudad de La Paz, ubicada a 167 kilómetros.
Los movilizados exigen la derogación de la norma sobre reconversión de la tierra y advierten que afecta territorios indígenas y pequeñas propiedades productivas. Desde la Asamblea Legislativa, legisladores de oposición señalaron que las protestas presentan coincidencias entre sectores y posibles motivaciones políticas, mientras que desde el oficialismo se ratificó la apertura al diálogo y se planteó incluir ajustes a la ley para proteger la pequeña propiedad.
A las protestas se sumaron sectores mineros que anunciaron respaldo a la marcha, mientras que transportistas de La Paz declararon estado de emergencia por la falta de combustibles. El sector anunció movilizaciones y bloqueos desde el lunes 27 de abril en Senkata, lo que podría intensificar la conflictividad social y afectar la circulación y el abastecimiento en el occidente del país.



