El Ministerio de Hidrocarburos informó que el Gobierno avanza en la supresión de restricciones que impedían la importación de diésel y gasolina, como parte de una estrategia orientada a garantizar el abastecimiento de combustibles en el país. La medida incluye una normativa en proceso de reglamentación que fija Impuesto al Consumo Específico (ICE) cero para los importadores.
De acuerdo con el reporte institucional atribuido al ministro Mauricio Medinaceli, la eliminación de estas trabas busca flexibilizar el mercado y generar condiciones más favorables para la participación de empresas nacionales e internacionales en la importación de carburantes, con el objetivo de reducir costos y ampliar la oferta en el mercado interno.
La autoridad explicó que el nuevo esquema combinará un mercado regulado, con bloques mayoristas destinados a asegurar el suministro en zonas de menor rentabilidad, y un mercado desregulado, en el que cualquier actor podrá importar combustibles, modelo que ya se aplica en algunas regiones del país.
Medinaceli precisó que la liberalización no será total, debido al riesgo de concentración del negocio en las principales ciudades, y remarcó que el Estado mantendrá controles de calidad sobre los combustibles importados. Señaló que los operadores que incumplan los estándares serán obligados a corregir las fallas o perderán su licencia de operación.



