Los trabajadores de La Paz Limpia (LPL) iniciaron protestas en las puertas del Palacio Consistorial y rechazaron el plan de contingencia del alcalde César Dockweiler. La dirigenta Amelia Loayza calificó de inviable el operativo municipal y advirtió con el inicio de un paro con crucifixiones en defensa de sus fuentes de empleo. El sector demanda la actualización de su contrato comercial debido al incremento en el precio de los combustibles y el salario mínimo nacional.
La acumulación de residuos afecta a diversos puntos del municipio, entre ellos las intersecciones de las calles Colón con Comercio y Aspiazu con 20 de Octubre. Ante la interrupción del servicio, el Ejecutivo municipal activó el Plan de Emergencia de Gestión del Aseo Urbano (PEGA) mediante el despliegue de 600 funcionarios, maquinaria pesada y la habilitación de cuatro puntos de acopio temporal antes del traslado final al relleno sanitario.
La representación sindical rechazó el ingreso de cualquier otra compañía al servicio de recojo y exigió respeto a la labor cotidiana que cumple el personal en feriados y mercados. Por su parte, la Alcaldía de La Paz condicionó cualquier modificación presupuestaria a la presentación de informes técnicos y respaldos legales que sustenten el ajuste de la tarifa contractual.



