El sistema financiero boliviano recurre a la oferta de monedas digitales como el USDT, un activo vinculado al valor de la divisa estadounidense, como alternativa ante la escasez de efectivo. La medida responde a la demanda de clientes que buscan transferir fondos al exterior o proteger su patrimonio, un proceso respaldado por la derogación de la prohibición de estos activos dictada por el Banco Central de Bolivia (BCB) mediante la Resolución N°084/2024.
Actualmente, las autoridades económicas evalúan el impacto de esta medida en el mercado cambiario y en el sistema financiero local. Mientras el ente emisor analiza los mecanismos de supervisión debido a los riesgos asociados a estos instrumentos, el Ministerio de Economía considera regular formalmente su uso para evitar mayores distorsiones cambiarias e incorporar estas herramientas en el flujo comercial con las debidas garantías normativas.
La revisión del marco regulatorio también responde a la inclusión de Bolivia en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). El Ejecutivo busca definir un esquema transparente para formalizar la circulación de activos virtuales con paridad al dólar y ofrecer alternativas operativas en un entorno de cotización flexible y restricciones de liquidez en divisa física.



