La Central Obrera Boliviana determinó no asistir al diálogo convocado por el Gobierno para este miércoles y dejó en manos del cabildo del 1 de mayo la definición del curso del conflicto. La decisión fue asumida tras un ampliado nacional del sector.
El dirigente Mario Argollo señaló que la respuesta del Ejecutivo al pliego petitorio fue considerada desfavorable y sostuvo que existen recursos para atender un incremento salarial. Indicó que la posición final sobre eventuales negociaciones será definida por las bases en el cabildo.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Edgar Morales, convocó a una mesa tripartita con participación del sector privado y autoridades del área económica. Desde el Gobierno se planteó analizar las demandas en función de la disponibilidad de recursos y el impacto en el presupuesto.



