Donald Trump anunció que cortará el comercio con España tras cuestionar la postura del Gobierno español sobre la ofensiva militar contra Irán. La declaración generó una reacción inmediata de la Comisión Europea, que pidió a Estados Unidos respetar los compromisos asumidos con la Unión Europea en materia comercial.
El portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, afirmó que Bruselas protegerá los intereses del bloque y recordó la declaración conjunta adoptada en agosto pasado para evitar una escalada arancelaria. Ese entendimiento fijó un arancel general máximo del 15 % para productos europeos y buscó frenar una guerra comercial entre ambas economías.
El Gobierno de España sostuvo que cumple sus compromisos con la OTAN y con la defensa europea. También advirtió que cualquier revisión de la relación bilateral debe ajustarse a la legalidad internacional y a los acuerdos vigentes entre la Unión Europea y Estados Unidos.
Desde la entrada en vigor del Tratado de Lisboa en 2009, la política comercial exterior es competencia exclusiva de la Comisión Europea. Esto implica que las negociaciones, aranceles y acuerdos con terceros países corresponden al bloque comunitario y no a los gobiernos nacionales, por lo que cualquier decisión comercial debe canalizarse a través de las instituciones europeas.



