Conductores de cisternas protagonizaron una protesta en puertas de la planta de Senkata, en la ciudad de El Alto, para exigir la descarga del combustible transportado desde el sur del país. El sector afirmó que alrededor de 300 vehículos permanecen en espera dentro y en inmediaciones de instalaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).
El dirigente del Transporte Pesado, Pedro Quispe, denunció que los choferes permanecen hasta diez días en el lugar sin acceso a servicios básicos ni condiciones adecuadas de higiene. Según indicó, la permanencia prolongada afecta a los conductores que aguardan autorización para descargar el carburante.
El representante explicó que las cisternas trasladaron gasolina desde Argentina y Paraguay y que inicialmente el combustible debía descargarse en la refinería de Palmasola. También señaló que el producto corresponde a gasolina con octanaje RON 80 y RON 83, aspecto que generó cuestionamientos dentro del sector del transporte.
Hasta el momento, la estatal petrolera no emitió un pronunciamiento oficial sobre la denuncia ni sobre la calidad del combustible almacenado en las unidades. Los transportistas solicitaron la intervención de autoridades municipales y departamentales para resolver la situación y agilizar las operaciones en la planta alteña.



