Las filas para la compra de garrafas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) persisten en las capitales del eje central y en otras regiones del país. Pese a los anuncios oficiales, el abastecimiento no se normaliza y continúa la venta restringida mediante la presentación de la cédula de identidad.
El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli, informó que el consumo diario de GLP subió de 1.400 a 1.700 toneladas, lo que presiona la demanda interna. La autoridad señaló que cerca del 20% del producto se desvía al contrabando, factor que incide en la escasez.
Según la explicación oficial, el problema se agrava por la interrupción del transporte por ductos y por prácticas de especulación. Medinaceli indicó que grupos dedicados al contrabando de diésel ahora enfocan sus operaciones en el GLP, atraídos por la diferencia de precios en la región.
El Gobierno ratificó que el precio del GLP se mantiene sin incremento para proteger a los sectores de menores ingresos. Para frenar el desvío ilegal, se evalúa reforzar los controles en frontera e incorporar dispositivos electrónicos de rastreo en las garrafas.



