Las federaciones mineras auríferas de Bolivia determinaron no participar en las movilizaciones contra el ajuste en el precio de los combustibles. Tras un encuentro con representantes del Ejecutivo en La Paz, la dirigencia de Fecoman y Fecmabol declaró un cuarto intermedio en el diálogo hasta este lunes. El sector minero ratificó su apoyo a la gestión estatal y aseguró que la medida económica no impacta negativamente en su estructura de costos actual.
La dirigencia explicó que el sector ya paga un costo elevado por el combustible desde hace más de un año, debido al uso de diésel ULS para medianos y grandes consumidores. Actualmente, los mineros adquieren el insumo a Bs 8,78 por litro, por lo que el nuevo precio oficial de Bs 9,80 representa un margen manejable para su actividad. Según los representantes, esta normativa elimina el incentivo para el mercado negro, donde el precio del carburante llega a duplicar el valor establecido por el Estado.
El respaldo de los mineros al Decreto Supremo 5503 se basa en la necesidad de fortalecer el erario nacional y garantizar la estabilidad económica del país. Los trabajadores del oro enfatizaron que su prioridad es la continuidad operativa y el acceso legal a insumos críticos como explosivos y diésel. En este sentido, señalaron que el fin de la subvención desmedida protege los recursos públicos y evita el contrabando de hidrocarburos que afectó al sector durante toda la gestión 2025.
Pese a que otras organizaciones sociales preparan medidas de presión para el lunes, el bloque minero aurífero se mantiene al margen de los conflictos callejeros. El diálogo técnico con el Gobierno se retomará para abordar necesidades logísticas específicas del gremio, sin interrumpir la producción de minerales. Con esta postura, uno de los sectores más dinámicos de la economía boliviana apuesta por la institucionalidad y la concertación frente a la crisis energética nacional.



