La Fiscalía de Cochabamba confirmó que el policía señalado por las muertes en Cotapachi enfrentará una imputación por homicidio. El uniformado figura entre los heridos del enfrentamiento y declaró que usó su arma porque consideraba que su vida y la de su equipo estaban en riesgo extremo.
Según el informe al que accedió Unitel, el investigado admitió tres disparos durante la intervención. Indicó que él y otros tres policías, incluida una mujer, quedaron rodeados por cerca de 30 manifestantes sin gases lacrimógenos para dispersarlos. Relató que la presión y la agresividad del grupo aumentaron de forma sostenida.
El documento señala que los uniformados recibieron ataques con petardos, dinamita y piedras. La mujer policía habría sufrido golpes directos antes de que el acusado exigiera a los pobladores detener las agresiones. Ante la falta de respuesta, afirmó que ejecutó el primer disparo al piso como medida disuasiva.
El efectivo sostuvo que más de 100 personas avanzaron con palos, piedras y explosivos, lo que calificó como una amenaza letal. Bajo ese contexto, afirmó que recurrió a su arma para evitar que lo reduzcan y lo quemen vivo. Aseguró que aplicó un “uso progresivo” de la fuerza y que los disparos buscaban evitar que la situación se descontrole y cause más heridos.



