El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país podría evaluar una “toma de control amistosa” sobre Cuba, en un escenario marcado por fricciones bilaterales vinculadas al suministro de petróleo. La declaración se produjo en la Casa Blanca antes de su viaje a Texas para participar en un acto político.
Trump sostuvo que la isla atraviesa dificultades económicas y energéticas y señaló que Washington mantiene conversaciones con autoridades cubanas. Indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, gestiona el tema en el plano diplomático. También mencionó que Estados Unidos podría adoptar medidas que, según dijo, resultarían beneficiosas para ciudadanos cubanos dentro y fuera del país.
Las declaraciones surgen tras recientes tensiones por el bloqueo de crudo y un operativo marítimo en el que fuerzas cubanas interceptaron una embarcación procedente de Florida, con saldo de víctimas fatales y heridos, algunos con nacionalidad estadounidense. El hecho incrementó la presión política entre ambos gobiernos.
En semanas anteriores, Washington impuso aranceles a países que suministran petróleo a la isla, luego de un operativo en Venezuela que afectó el envío de crudo hacia La Habana. Sin embargo, esta semana la administración estadounidense flexibilizó ciertas restricciones y autorizó la reexportación de petróleo venezolano hacia Cuba bajo condiciones específicas y mediante el sector privado.



