Las ciudades de La Paz y El Alto cumplen tres semanas sin la tradicional marraqueta, situación que presiona a miles de consumidores. La ausencia del pan de batalla abrió un debate nacional, mientras los panificadores alertan que el precio podría duplicarse si el gobierno retira la subvención a la harina.
Rubén Ríos, representante de Conapabol, informó que cerca de 1.000 panificadores definieron un ultimátum para el Ejecutivo. La dirigencia advirtió que, sin una respuesta oficial, desde el jueves la marraqueta costará 1 boliviano por unidad, en reemplazo de los actuales 0,50 bolivianos.
En ambos municipios solo circula pan surtido, en muchos casos con menor calidad, ante la ausencia de controles de las alcaldías y del Viceministerio de Defensa del Consumidor. El sector atribuye la crisis a la falta de lineamientos sobre la política de subvención desde la instalación del nuevo gobierno.
El viceministro Gustavo Serrano anunció que el Ejecutivo dará una posición hasta este miércoles. El abastecimiento de harina previsto por Emapa y los recursos asignados en el PGE 2025 para trigo y otros insumos mantienen la expectativa sobre el retorno regular de la marraqueta y la estabilidad del precio en los próximos días.



