Bolivia enfrenta los efectos del fenómeno de El Niño, con sequías en algunas regiones e intensas lluvias e inundaciones en otras. La falta de precipitaciones afecta al altiplano de La Paz, Oruro y Potosí, además de Chuquisaca y el sur de Cochabamba, donde se reportan pérdidas de cultivos y muerte de ganado.
En la Chiquitania y el Chaco de Santa Cruz, las temperaturas superan los 40 grados y elevan el riesgo de incendios forestales, una situación que también preocupa en Tarija. En contraste, el norte de La Paz, Beni y Pando enfrentan pronósticos de lluvias intensas, con riesgo de crecida de ríos e inundaciones.
El viceministro de Defensa Civil, Roberto Dagner Rivero, informó que el Gobierno trabaja para mitigar los efectos mediante cisternas, maquinaria y perforación de pozos. Expertos advierten que el calentamiento global y el cambio climático también influyen en la intensidad de estos fenómenos, mientras productores solicitan ayuda para enfrentar las pérdidas.



