La Central Obrera Boliviana, encabezada por Mario Argollo, se declaró en estado de emergencia y exigió al Gobierno frenar los decretos que, según la dirigencia, afectan la economía de los sectores populares. La decisión fue asumida en un ampliado nacional ante el encarecimiento de la canasta familiar, el aumento de los servicios básicos y el denominado “dieselazo”.
Argollo afirmó que la COB fortalecerá la unidad del movimiento obrero, campesino y popular en los nueve departamentos. También aseguró que la organización mantendrá una posición reivindicativa y no partidaria, y pidió al Gobierno detener la persecución contra los dirigentes sindicales.
El ejecutivo de la COB señaló que el próximo debate sobre el incremento salarial deberá tomar en cuenta la pérdida del poder adquisitivo hasta el 31 de diciembre de esta gestión. Además, sostuvo que el rechazo a las medidas gubernamentales se expresa en las calles y en distintas organizaciones sociales del país.



