El Ingenio Azucarero San Buenaventura (EASBA) afronta un severo estancamiento tras diez años de funcionamiento y una inversión estatal de 300 millones de dólares. El gobernador de La Paz, Luis Revilla, señaló que la planta sufre un error de diseño original por la escasez de caña de azúcar en la zona, factor que redujo su periodo de operaciones a solo dos meses al año. Ante este escenario, el Gobierno central y la Gobernación paceña evalúan la posibilidad de traspasar la administración de la fábrica al departamento para intentar salvar el proyecto.
En el ámbito financiero, la empresa pública arrastra una deuda total de 2.000 millones de bolivianos distribuidos en tres créditos con el Banco Central de Bolivia. El coordinador institucional de EASBA, Ovidio Aponte, confirmó la gestión de un año de gracia financiera para postergar el pago de la primera cuota de capital, fijada en 120 millones de bolivianos, con el objetivo de aliviar temporalmente el déficit. A esta asfixia económica se suman los altos costos de desmonte para los agricultores locales, los cuales alcanzan los 5.000 dólares por hectárea.
Como estrategia de sostenibilidad frente a la caída de compras del sector público, la administración de la azucarera busca consolidar ventas en el sector privado. La firma logró la comercialización de 9.000 quintales de azúcar con la empresa de bebidas La Cascada e inició negociaciones con otros empresarios paceños. Con estas alianzas, la factoría intenta demostrar la calidad de su producción y abrir nuevos canales de distribución comercial en el mercado local.



