El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) prevé un aumento superior a dos grados Celsius en la temperatura del Pacífico ecuatorial, cifra que clasifica el fenómeno de El Niño como de intensidad muy fuerte. Esta alteración climática se extenderá hasta enero de 2027 y provocará un déficit severo de lluvias en la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles entre agosto y octubre. Posteriormente, la fase crítica traerá sequías agrícolas en las tierras altas y olas de calor en todo el territorio nacional.
Los registros históricos de eventos similares, como los de 1982, 1997 y 2015, muestran antecedentes de escasez hídrica e impactos en la producción agrícola. Los efectos del fenómeno varían según la zona geográfica, con escenarios de sequías e incendios en algunos departamentos, además de precipitaciones intensas o desbordes de ríos en otras regiones del país.
Ante este panorama, las autoridades nacionales, el Senamhi y el Viceministerio de Defensa Civil coordinan acciones preventivas con gremios agropecuarios y gobiernos locales. A través del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional, los sectores involucrados ejecutan planes de contingencia para la protección de reservas hídricas, el ajuste de calendarios de cultivo y el fortalecimiento de brigadas contra incendios.



