El canciller Fernando Aramayo defendió ante la Asamblea General de la OEA, en Panamá, la actuación del Gobierno boliviano durante la reciente crisis social y política. La autoridad afirmó que la respuesta estatal priorizó el diálogo, la prudencia y la preservación del orden constitucional.
Durante su intervención, Aramayo señaló que las movilizaciones derivaron en una confrontación política que afectó el abastecimiento, la circulación y la estabilidad social. Asimismo, sostuvo que el Gobierno evitó una escalada temprana en el uso de la fuerza y remarcó que este recurso debe emplearse únicamente como última instancia en una democracia.
El canciller también destacó la necesidad de garantizar tanto el derecho a la protesta como otros derechos fundamentales, entre ellos la libre circulación, la salud, el trabajo y la seguridad. Además, afirmó que Bolivia continuará apostando por el diálogo y los mecanismos institucionales para resolver conflictos y fortalecer la democracia.



