La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo emitieron un pronunciamiento conjunto en el que solicitaron a las autoridades de Gobierno y a los sectores movilizados priorizar el diálogo para resolver la crisis marcada por protestas y bloqueos que se extienden desde hace un mes. Ambas instituciones pidieron «madurez» y «sensibilidad» para anteponer el bien común a los intereses particulares.
El pronunciamiento surge después de que la Central Obrera Boliviana descartara dialogar con el Gobierno y decidiera mantener sus medidas de presión. Las instituciones señalaron que un diálogo sincero, empático y constructivo es la vía para alcanzar acuerdos sostenibles y preservar la convivencia pacífica.
Asimismo, la Iglesia y la Defensoría exhortaron a las partes a reconsiderar las posiciones que dificultan la instalación de una mesa de diálogo. También advirtieron que la fuerza, la coacción y cualquier forma de violencia no contribuirán a solucionar el conflicto y reiteraron su disposición para facilitar espacios de acercamiento entre los actores involucrados.



