El magisterio urbano y rural determinó suspender todas sus medidas de presión tras firmar un acuerdo con el Gobierno nacional luego de intensas negociaciones en Cochabamba. Aunque los profesores no consiguieron el incremento salarial que motivó semanas de marchas y bloqueos, el Órgano Ejecutivo aceptó la creación de un nuevo bono anual de 2.400 bolivianos. La ministra de Educación, Beatriz García, confirmó que ambas dirigencias aceptaron la propuesta oficial tras escuchar sus demandas sectoriales.
El convenio establece además la asignación de 384.000 horas de nueva creación y la dotación de 1.000 ítems destinados al personal administrativo del sistema educativo público. La ministra García enfatizó que con este documento corresponde la desmovilización inmediata de los profesores a escala nacional. El sector educativo representaba uno de los principales focos de conflicto social para la administración del presidente Rodrigo Paz, con protestas que registraron episodios violentos en la sede de gobierno.
Por su parte, la dirigencia de los maestros urbanos de Cochabamba, representada por Miriam Ayala, advirtió que la suspensión de las protestas está condicionada al cumplimiento estricto de los compromisos asumidos por las autoridades. La representante aclaró que el sector no renunciará a la exigencia futura de un aumento salarial que responda al costo real de la canasta familiar boliviana y aseguró que retomarán las movilizaciones ante cualquier eventual incumplimiento del pacto.



